Embajada de Colombia en Perú celebró el Día de la Independencia Nacional con la presencia del Presidente del Perú, Pedro Pablo Kuczynski

19/07/2017
Embajada de Colombia en Perú celebró el Día de la Independencia Nacional con la presencia del Presidente del Perú, Pedro Pablo Kuczynski
Foto: Embajada de Colombia en Perú.

 

Lima, Perú (jul. 19 / 17). La Embajadora de Colombia en Perú, María Elvira Pombo, ofreció una recepción en la residencia de la Embajada, con ocasión de la celebración de los 207 años de Independencia de Colombia.

El evento contó con la presencia del Presidente del Perú, Pedro Pablo Kuczynski; la Segunda Vicepresidenta, Mercedes Aráoz; el Ministro de Relaciones Exteriores, Ricardo Luna, y altos dignatarios de las ramas ejecutiva, judicial y legislativa del Perú.

En su intercambio de discursos, la Embajadora María Elvira Pombo y el Presidente Kuczynski coincidieron en la gran sintonía que caracteriza en la actualidad a la relación bilateral colombo-peruana y el provechoso resultado que se ha derivado de los tres Gabinetes Binacionales realizados por ambos países desde el año 2014, lo que ha favorecido la concreción y puesta en marcha de importantes proyectos benéficos en diversos campos para las comunidades a ambos lados de la frontera.

 

Discurso Embajadora María Elvira Pombo en la Fiesta Nacional 2017

El día en que celebramos la independencia de nuestro país es siempre una fecha especial. Es la oportunidad para hacer una pausa y rendir homenaje a quienes fundaron las bases de nuestra república. A quienes con mucho valor, sacrificio, pero ante todo visión, ganaron las batallas, escribieron las leyes, y crearon las instituciones que han hecho posible que Colombia sea la democracia vibrante y vigorosa que es hoy: Un país líder en la región en muchos aspectos que han sido posibles gracias precisamente a esas instituciones.

No obstante, este Día de la Independencia es especial por otro motivo: Por primera vez desde hace más de medio siglo, Colombia puede decir que atrás ha quedado el conflicto armado más sangriento y prolongado de la región. Esto no hubiera sido posible sin el generoso y decidido apoyo de toda la comunidad internacional. Gracias de corazón a todos!  Mientras estamos congregados aquí, celebrando esta fecha, más de 7 mil guerrilleros están concentrados -¡y desarmados!- en zonas especiales a lo largo de toda la geografía de Colombia, preparándose para reintegrarse a la vida civil y empezar a contribuir a la sociedad. Después de cincuenta años de lucha estéril, la guerrilla más antigua de América entendió que la democracia es la vía a seguir y resolvió que la mejor manera de tramitar sus diferencias políticas es a través de las ideas y no de las armas.

Aquí podríamos detenernos a discutir nuevamente si había otra manera de pacificar a Colombia; sí aquellos que se están desarmando son todos o si hay disidencias; si el acuerdo es perfecto o imperfecto.

La certeza que tenemos es que éste es el mejor acuerdo posible, que le quitó la legitimidad a la guerrilla, y que después de una decidida y eficiente estrategia militar, hoy estamos atravesando la puerta hacia una nueva Colombia. Y es de esa nueva Colombia de lo que quiero hablarles hoy:
Quiero hablarles de una Colombia que mira hacia el futuro con esperanza, una Colombia en la que una parte importante de la población que durante décadas vivió con la guerra como único escenario, hoy puede abrir los ojos con tranquilidad. Quiero hablarles de un país prometedor para las nuevas generaciones; un país con mayores oportunidades que por supuesto, y al igual que sucede con los países vecinos, no está exento de desafíos, pero en el que la guerra no será el obstáculo para que alcance sus objetivos de desarrollo. Un país que puede dejar de dedicar gran parte de su inteligencia, de su recurso humano y de su presupuesto en la guerra, e invertir todo ese capital en sus metas de largo plazo.

La llegada de la paz nos permite construir juntos una nueva sociedad en la que la reconciliación y el perdón, que no cambian el pasado pero sí transforman el futuro, sean los elementos determinantes para que las nuevas generaciones crezcan sin las diferencias que marcaron a tantas de nuestras generaciones anteriores.

Haber recuperado el control del territorio para poder llegar a todos los rincones de Colombia no solo con justicia, verdad y reparación, sino también con educación, salud e infraestructura, es un formidable paso hacia un futuro lleno de oportunidades. Y debemos entender que ese pasado de pérdida y dolor que se prolongó por tantas décadas, es precisamente eso: el pasado. Y que, aunque no lo podemos cambiar, tampoco lo tenemos que repetir. Es más, tenemos el deber de no repetirlo.

Para que esto suceda, para que realmente demos un paso hacia adelante y aprovechemos la oportunidad de reconciliación que ahora se nos presenta, es necesario desarmar los corazones y enfocarnos, los que viven en Colombia y los que vivimos en el exterior, en las cosas que nos unen y no en aquellas que nos separan.

Debemos para ello, dejar a un lado las diferencias y combatir la polarización que amenaza con fracturar a nuestras comunidades. El Gobierno, los otros poderes públicos, los empresarios y la sociedad en general, concentremos los esfuerzos y capacidades en alcanzar esos objetivos y enfrentar sin miedo los desafíos.

Y sabemos cuáles son esos desafíos. Desde el Estado, dentro y fuera del país, estamos trabajando arduamente para crear un entorno institucional robusto, transparente y eficiente, que garantice que cada vez haya más prosperidad y que esa prosperidad sea compartida. Somos conscientes que se requiere trabajar duro por el desarrollo de un país que vivió todas estas décadas en medio del conflicto y que la columna vertebral es el desarrollo territorial.

En ese tránsito hacia esta nueva realidad que ya estamos empezando a vivir, caminamos de la mano y contamos con el apoyo del Perú, país con el que tenemos un relacionamiento político y económico del más alto nivel, que se ha fortalecido en los últimos años a través de las acciones conjuntas de los tres gabinetes binacionales ya realizados.  Hemos alcanzando un nivel de sintonía y de mutua confianza que se traduce en trabajo mancomunado en los más diversos campos, desde la seguridad y la defensa, los asuntos sociales y medio ambientales, la cooperación y la educación, hasta la inversión y el comercio. Esto nos ha permitido ejecutar en tiempo récord iniciativas concretas y verificables que están contribuyendo al bienestar de nuestros pueblos a lado y lado de la frontera. A esto se suma una alianza igualmente sólida en el ámbito multilateral, como socios que somos en la Comunidad Andina y por supuesto, en la Alianza del Pacífico.

Este es el mensaje que les quería traer hoy. Una invitación a seguir acompañando este proceso con optimismo, mirando hacia el futuro. Nuestro país está en un momento de cambio, una coyuntura que exige que construyamos una Colombia con una realidad muy distinta a la que hemos tenido que vivir en las últimas décadas. Los invito a que nos acompañen a soltar ese pasado que tanto dolor nos causó y a que abracemos el futuro que se abre ante nosotros con entusiasmo, generosidad y determinación.

Sr. Presidente Kuczynski. Amigos todos: Alcemos entonces las copas y brindemos por unas felices Fiestas Patrias para el pueblo peruano, por el perdón, la reconciliación y la paz en Colombia -que es la paz de la región- y por la hermandad de nuestros pueblos.

¡Viva Colombia! ¡Viva el Perú!

 

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